El pasado fin de semana tuve la oportunidad de reencontrarme con viejas sensaciones que creía ya olvidadas. Y es que hacía más de 12 años desde la última vez que, junto a mi familia, pude disfrutar del esquí.
Esta vez he subido a los Pirineos junto con un grupo de amigos con los que he podido disfrutar de la grandeza de este deporte. Deslizarse montaña abajo con cierta velocidad mientras se disfruta de grandes paisajes naturales es algo que merece la pena probar … y repetir! Lástima que en mi caso haya tenido que pasar tanto tiempo, pero es que la temporalidad y los costes de esta disciplina dificultan su práctica con asiduidad. Pero esto es algo que quiero cambiar.
