A principios de este año estuve de vacaciones en Roma junto con unos amigos. Solo fueron 4 días, algo más que suficiente para visitar muchas ciudades pero quizás algo justo para llegar a disfrutar de todo lo que la capital italiana ofrece al viajero.
Así pues, y con tal de aprovechar al máximo nuestra estancia, andamos sin parar todos los días. No queríamos dejar de ver los sitios más típicos como el Coliseo, la Fontana di Trevi o el Panteón.
Es por este motivo que, además del cansancio acumulado tras horas andando y callejeando, muchos de estos monumentos los visitamos ya de noche (por esas fechas a las 6 de la tarde ya anochecía) Algo que sin duda contribuyó a que pudiésemos ver desde otra perspectiva algunos de los lugares más famosos y conocidos.

Foto HDR tomada en la Plaza de la República, muy próxima al hotel dónde nos alojamos
Pasearse por Roma es caminar entre pasajes de la historia. En esta ciudad milenaria plagada de monumentos y restos arqueológicos, el arte y la arquitectura visten todas las calles y rincones, convirtiendo Roma en uno de los lugares más culturales en los que haya estado antes.
Roma es como un libro de fábulas, en cada página te encuentras con un prodigio
Hans Christian Handersen
Quizás sea este uno de los motivos por los que he tardado tanto en publicar esta entrada. Se me hacía difícil resumir todas las experiencias vividas en un único post. Si en mis pasadas vacaciones de verano los paisajes y la naturaleza fueron la nota predominante, esta visita a Roma la resumiría como cultural e histórica.
Para los apasionados del arte estoy seguro que la visita al museo del Vaticano hará sus delicias. Pensad que por lo grande que es y por la multitud de salas de que dispone una visita normal os llevará más de 3 horas fácilmente.

Uno de los muchos frescos que abundan en las diferentes dependencias del museo del Vaticano
Aunque yo disfruté mucho con la visita, lo cierto es que encontré a faltar un buen guía, alguien que nos fuera explicando con algo más de detalle los pormenores y anécdotas históricas para cada una de las pinturas y esculturas que íbamos viendo en cada una de las diferentes galerías.

Una de las cosas que más me gustaron: Las escaleras de salida del Museo Vaticano
Lo que me decepcionó fue la Capilla Sixtina. No se porque, pero creía que la famosa y mundialmente conocida obra de Michelangelo, La creación de Adán, sería mucho más grande e impactante que lo que realmente es: una pequeña escena “pérdida” entre otras tantas pinturas repartidas a lo largo de 40 metros de bóveda.

Captura parcial de los frescos de la Capilla Sixtina
Lo que no falló fue la gastronomía. En un país de cocina mediterránea, en dónde la pasta y la pizza son sus mayores exponentes, si algo tenía claro es que hambre no iba a pasar. Especial mención se merece el restaurante Carlo Menta. Situado en la zona de Trastevere, es el típico restaurante familiar en dónde van los mismos italianos, lo cual es bastante significativo del porque me gustó tanto: comida buena y barata.
Por apenas 13€ puedes escoger el menú en dónde se incluyen 3 platos (antipasti, primero y segundo), postre y bebida. Si alguna vez vas a Roma no dejes de pasar por Carlo Menta a probar el plato de macarrones de la casa (Penne Carlo Menta), a mi me encantaron!

Restaurante Carlo Menta, Roma. Ver ubicación en Google Maps
Creo que es la primera vez que estreno la temporada de viajes tan pronto, por lo que el propósito de todos los años (visitar algún rincón del mundo) ha quedado cumplido antes de lo esperado. Aún y así, espero poder viajar a muchas otras ciudades y países durante este 2010 y poder compartir con todos vosotros mis experiencias y vivencias.
Podéis ver todas las fotos de esta entrada y muchas otras más en mi set de Roma, dentro de mi cuenta de Flickr
Por cierto, ¿alguno de vosotros ha estado en Roma? ¿Lanzasteis alguna moneda en la Fontana di Trevi?
Etiquetas: Carlo Menta, Italia, Roma, Vaticano
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