El pasado fin de semana tuve la oportunidad de reencontrarme con viejas sensaciones que creía ya olvidadas. Y es que hacía más de 12 años desde la última vez que, junto a mi familia, pude disfrutar del esquí.
Esta vez he subido a los Pirineos junto con un grupo de amigos con los que he podido disfrutar de la grandeza de este deporte. Deslizarse montaña abajo con cierta velocidad mientras se disfruta de grandes paisajes naturales es algo que merece la pena probar … y repetir! Lástima que en mi caso haya tenido que pasar tanto tiempo, pero es que la temporalidad y los costes de esta disciplina dificultan su práctica con asiduidad. Pero esto es algo que quiero cambiar.
No se si será por el efecto que produce la nieve pero el caso es que yo he disfrutado como nunca esquiando por Grandvalira. Esta estación del principado de Andorra es el dominio esquiable más grande de los Pirineos. Con más de 100 pistas, a lo largo de 1.926 hectáreas de nieve, la diversión esta asegurada.
Ahora que ya entramos en la primavera, no puedo más que pensar cuánto tardaré en ponerme de nuevo unos esquís para surfear por la blanca nieve. Aunque ya he mirado ofertas para aprovechar la semana santa, probablemente no pueda volver a subir a esquiar hasta la próxima temporada… uff!! demasiado tiempo! Parece como si mi cuerpo quisiera recuperar el tiempo perdido …
Por cierto, el de la foto de portada no soy yo (aunque ya me gustaría, mi nivel de esquí es normalito) La foto es de David Domingo, todo un atrevido que se llevó su réflex a las pistas de esquí. Yo fui más precavido y pasé con una Canon compacta.
Como siempre, podéis ver estas y más fotos en mi Flickr. Allí encontraréis algunas de las que hice durante este finde de reencuentros.
Etiquetas: Andorra, Grandvalira, nieve, ski
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