El día amaneció lluvioso, con el cielo encapotado, gris, triste. Todo apuntaba a que seria otro típico día de invierno en la ciudad. Pero poco a poco, el agua que caía empezó a transformarse en copos de nieve. Al principio eran pocos, pero a medida que avanzaba la mañana la tormenta de nieve era ya toda una realidad, nevaba en Barcelona!