Y conseguirlo ha resultado ser algo más fácil de lo esperado. Aprovechando que tenía unos cuantos puntos acumulados, y analizando comparativas de precios según tarifa y operador, me decidí a renovar con Orange.
Aunque estoy muy satisfecho con mi móvil actual, reconozco que la posibilidad de tener un iPhone ya hacía tiempo que me seducía. De hecho, aún y cuándo Orange me llamaba molestaba para ofrecerme nuevos terminales ya tenía claro que únicamente me podía plantear retirar el Samsung F480 si el nuevo teléfono era claramente superior, y ese nunca era el caso con las ofertas existentes en el plan renove.
Hasta que llegó la nueva hornada de teléfonos HTC, entre los que destacan el Nexus One de Goole y el HTC Desire. Mirando precios y características técnicas estuve muy cerca de adquirir el HTC desire, pero ante los cada vez más frecuentes rumores del nuevo terminal de Apple decidí esperar. Y creerme, la espera ha valido totalmente la pena.
Además he estado de suerte. Cuándo ya parecía que todas las tiendas Orange de Barcelona habían agotado su stock de terminales para renove (las compañías suelen tener diferentes cantidades de teléfonos según si son para portabilidades, nuevas altas o renovaciones de permanencia) y todo apuntaba a que no podría tener el iPhone 4 hasta bien entrado el mes de septiembre, me llamaron de la tienda de Paseo de Gracia para informarme que habían recibido más terminales.
Esa misma tarde (el pasado viernes 6 de agosto para ser más exactos) me acerqué hasta la tienda y tras unos minutos de espera y papeleo (y previo pago de 199€) salí por la puerta con mi nuevo juguetito.
Ahora, y durante los próximos días, estaré configurando, trasteando y acabando de adaptarme a esta joya de la tecnología. Por lo poco que he podido ver hasta el momento las opiniones positivas que siempre ha tenido el iPhone son totalmente merecidas. Por lo menos yo estoy encantado con él.
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